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martes, 21 de abril de 2015

Origen de una gran moda

¡Bienvenidos mis aventureros!

Esta semana os quería hablar de una moda que a mi personalmente me atrae mucho que son los tatuajes y piercings.

Yo personalmente prefiero los piercings, yo tengo el de la nariz y me encantaría hacerme más. Con respecto a los tatuajes, los piercings tienen un mayor margen de arrepentimiento, es decir, cuando ya te "cansas" de ellos puedes quitártelos e incluso cerras el agujero, mientras que los tatuajes son para toda la vida. Por eso hay que estar seguro de donde y el que te quieres tatuar.

Como ya sabéis tanto sobre los labios, en la lengua, la nariz o las cejas; en los brazos o en las piernas, en el ombligo, en la espalda, hasta se pueden encontrar en los sitios más impensables del cuerpo. Los tatuajes y piercings ya abundan alrededor nuestro. Este tipo de “adornos corporales” cada vez son más populares.

Pero lo que quiero tratar esta semana es su origen algo que pocos sabemos.

Si miramos a través de la historia del hombre, en muchas de las culturas primitivas ya podemos observar cómo se coloreaban la piel o insertaban objetos extraños en su cuerpo, con frecuencia por motivos religiosos o místicos.
En algunos casos, la colocación de pendientes respondía a un rito que indicaba el paso de la infancia a la juventud. Los tatuajes generalmente consistían en rayas, números o figuras geométricas.
En la antigüedad también era frecuente cuando estaban en guerra pintarse las caras para provocar temor en el enemigo.
Así, los tatuajes han sido una costumbre muy difundida entre los pueblos o culturas ancestrales. Además, servían para dejar grabado en la piel algún momento que querían recordar para siempre.
En cuanto a las perforaciones en el cuerpo, hay que destacar su gran utilización por grupos indígenas de Asia, América y África que también tiene orígenes históricos.

Hubo una época en que identificábamos a las personas que llevaban este tipo de adornos en su cuerpo como pertenecientes a grupos marginales, o miembros de determinadas bandas de delincuentes.
Pero los tiempos cambian y actualmente utilizamos el piercing y el tatuaje como modo de diferenciación, un símbolo de identidad o pertenencia a un grupo; o simplemente como un adorno más.
Según la mayoría, ponernos un piercing o hacernos un tatuaje en el cuerpo nos permite establecer una comunicación más directa con nuestro entorno.
Es importante tomar una decisión consciente, inteligente y responsable, evaluando todas las ventajas y desventajas a la hora de hacerlo y sin olvidar las posibles consecuencias.



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